Análisis: Serie "Adolescencia" de Netflix.
- Miyu Godoy
- 25 mar 2025
- 6 min de lectura

La serie de Netflix que está siendo un furor en las últimas semanas desde su estreno en la plataforma de streaming no ha pasado desapercibida ni siquiera para mí. Y no es para menos.
La premisa de un joven de 13 años que es detenido por la policía por el asesinato de una de sus compañeras es suficiente para que nos despierte la primera alerta, ¿A quiénes? A nosotros, a los adultos que tenemos niños bajo nuestra tutela y que somos parte de la sociedad que nos toca vivir después de una pandemia y que nos obliga a vivirla en un entorno hiperconectados. Si a nosotros, los adultos, nos afecta: ¿cómo será para ellos?
Es un tema que me moviliza y me paraliza porque, trabajo en escuelas primarias, con niños y adolescentes, hoy más que nunca es difícil entender y acompañar a las nuevas generaciones. "Adolescencia" es una red-flag para los padres y los adultos, porque nos advierte de la realidad que están padeciendo en un ámbito que, poco a poco, se transforma y cambia de significado, no, me equivoco; todo el tiempo.
Empecemos por el inicio...
¿Por qué todos están hablando de esta serie?
Es una serie que, a pesar de sus cuatro capítulos, nos ha demostrado dos cosas: el talento indiscutible de todo el reparto y la crudeza con la que el director nos mostró cómo el simple hecho de que tu hijo se haya convertido en asesino nos vuelve responsables a todos-directa o indirectamente- de la sociedad y del mundo de Jamie. Más allá de los elogios que ha recibido el elenco y el joven actor principal, la serie también ha mostrado cómo captar el interés y la trama en una sola secuencia. Esa vorágine de sentimientos, dudas y respuestas, nos lleva a que el espectador debe cumplir el rol de "llenar" vacíos que los personajes no responden en esas caóticas escenas y que, desde luego, considero lo más asombroso de la miniserie.
Cada capítulo, con una duración de entre 50 a 60 minutos, logra crear un rompecabeza perfecto en el que cada parte, cada escena, cada gesto, cada acción, tiene un motivo y genera una sensación de "bombardeo de información" constante. Algunos dirán que la historia avanza lento, que existen huecos en la trama, que se vuelve aburrida; y no voy a quitar importancia a esas impresiones, lo que sí quiero remarcar es la importancia de darle un protagonismo esencial a cada uno de los implicados.
Con esto quiero decir que, por ejemplo, en el capítulo uno; seguimos el trayecto que hace Jamie desde el arresto hasta la comisaría, y una vez allí, todos los profesionales de la estación tienen una reacción y una opinión sobre el caso. Unos se muestran asombrados, otros agobiados, y algunos todo lo contrario. Lo cierto es que, los casos juveniles, siempre son un signo de interrogación gigante y un sentimiento de culpa y preocupación por quienes deben llevar adelante estos procesos.
¿Cómo es posible que un chico de 13 años haya matado a alguien? ¿Qué lo motivó? ¿Qué hicimos mal como sociedad?
Estas son las preguntas que tenemos que hacernos durante toda la serie y no en encontrar al "verdadero" culpable cuando se entiende quién es el asesino desde el minuto uno. Y es que cuando comenzamos a buscar la forma de quitar esa culpabilidad a un menor y creemos que así la serie deja de parecer inverosímil, es cuando nos equivocados en el análisis de Adolescencia. La realidad, aunque cruda, es esta. El asesino es un niño de 13 años y es un potencial asesino serial. No podemos en esta instancia romantizar el asesinato solo porque es menor de edad. Por esta razón, todo el tiempo, los adultos a su cargo le preguntan si sabe cuáles son las consecuencias de estos actos ya que no hay vuelta atrás. Y no creo que los directores de la serie tampoco den marcha atrás. Porque en definitiva, este no es el punto de la historia.
Analicemos cada capítulo...
El primer capítulo ya nos deja claro que Jamie será llevado a juicio pues las pruebas son demasiado contundentes. Lo que vemos es la seguidilla de trauma, shock, desconcierto y desolación de la familia al enfrentarse a un Jamie que parecían comprender y que ahora ese niño de trece años ya no es más que un asesino. Sin embargo, a toda costa, Jamie se proclama inocente. Y pese al nerviosismo, la angustia y el deseo de huir para salir del problema en que se metió, se encierra y ya no puede emitir palabras, solo llora y dice que no hizo nada malo. Uno como espectador podría ver que quizá ese lado vulnerable es porque el hecho de que lo estén acusando y no saber por qué, es válido, pero cuando el detective le muestra las pruebas en el interrogatorio ese manto de inocencia se desploma frente a todos: frente al padre y a los espectadores. Está claro. Lo único que no está claro es: ¿por qué la mató?
El segundo capítulo, los detectives deciden buscar el arma homicida en la escuela, la misma donde también asiste el hijo del detective y en la que aparecen los alumnos, docentes y personal de limpieza, todos igual de alterados por el incidente. En este capítulo podemos notar que ninguno de los chicos se ha salvado del bullyng de sus compañeros y que está, aparentemente, naturalizado. Y que aunque los docentes intentan intermediar, los métodos convencionales y los no tanto, ya no funcionan, estos chicos son ingobernables. Quizá por eso, también, Jamie llegó adónde llegó. En un mundo donde los adultos ya no saben lidiar con los adolescentes, ¿a quiénes recurren los jóvenes? Pues, sencillo, al internet, a las redes sociales, a la comunidad virtual que puede convertirse en el infierno sin supervisión ni reglas claras. Finalmente, el detective, logra hablar con los amigos de Jamie y Tommy termina confesando-tras la huida- que le había dado el arma. Enseguida podemos ver que ya hay dos implicados en el caso, pero ¿solo eso? No. No solamente ellos dos: TODA la escuela. Porque lo que se revela en el capítulo tres demuestra que, los niños en verdad, están en peligro y nosotros aún no lo podemos asumir. Así que tiene que pasar algo extremo para que reaccionemos. Y hay algo que los adultos no vemos: el lenguaje adolescente.
En el tercer capítulo, le toca a la psicóloga hacer la tarea más difícil, porque después de 7 meses, Jamie sigue negando que es inocente y eso no ayudará en su juicio de ninguna forma, y en especial si no dice los motivos del asesinato. Así que en un capitulo magistral y profesional, la psicóloga logra intervenir a Jamie desde diferentes ángulos, para sacar el veredicto. El lenguaje adolescente no es lo difícil, el problema es cuando ese joven, cree que no ha hecho daño y que ha actuado así porque no tenía otra forma de gestionar su baja autoestima, el rechazo, y la misoginia que estaba creciendo. "No la toqué", pero pudo y quiso, "Debí matarla" pero la mató. Jamie sabe y empieza a cerciorarse de que eso es lo malo que hizo y por eso está siendo llevado a un juicio por asesinato. Y en este capítulo, me hace reflexionar, porque dentro de toda la subcultura "incel" existe una perpetración de la cultura machista y la negación constante a mostrarse débil. Jamie no se permite ser vulnerable, ella sí, pero él no. Él debe ser fuerte para demostrar que es hombre. Nuestros niños y jóvenes están en peligro si seguimos avalando la cultura del machismo, no permitirles llorar, sentirse vulnerables, feos y lindos, y aún así, elegir si quiere mostrarse "masculino" o no.
Finalmente, el cuarto capítulo, es la cereza del postre, porque luego de que Jamie admite ser culpable, les toca a sus padres y a su familia enfrentar ese duelo, romper esa idea romántica que tenían de su hijo y de algún modo entender que es otro, que sigue siendo su hijo pero que, ahora, es algo que no podrán cambiar, solo aceptar y superar. Dejar ir a Jamie para reconstruir su familia por el bien de él y de todos. Nos deja preguntarnos a los adultos: si hemos criado tan bien a una persona, ¿en qué hemos fallado para que termine así? Las respuestas no son claras. Lo único seguro es que podemos ser mejor y seguir intentando, seguir mirando con atención, seguir exigiendo que nuestros adolescentes crezcan en lugares sanos y que todos nos responsabilicemos de nuestra parte.
Por supuesto, quedan muchas cosas en el tintero, y no creo que la intención de esta serie fuera mostrar la parte del juicio, ni descubrir el momento del asesinato, sino detenernos a pensar, en el por qué este tipo de cosas siguen pasando. Romantizar a Jamie como asesino sería ignorar los feminicidios que cada día ocurren más. Y también sepultar la represión de los jóvenes víctimas del machismo y del sistema patriarcal.
Si quieren ver el trailer, acá se los dejo:
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