Balance lector: lecturas del 2024.
- Miyu Godoy
- 28 dic 2024
- 5 min de lectura
"Un libro a la vez, una página por día, una historia por mes. Una aventura de ida".
Este año me propuse el mínimo de 35 libros—meta que ya había cumplido en el 2023—,sin embargo, fue difícil leer. No sé si el motivo fue la inmensa cantidad de libros que comencé, el tiempo, o las pocas o nulas ganas de sentarme a leer.
Goodreads es una plataforma que uso para llevar al día mis lecturas y una herramienta que me sirve de motivación. Por eso, siempre actualizo los libros de cinco en cinco, en vez de poner la meta final. ¿Esto sirve? Claro que sí. A mí me ha funcionado bien. Por extraño—o no tanto—, el 2024 me encontró enfocada en otras metas a nivel profesional. Saben que comencé el proyecto editorial de Minebook (servicios de autopublicación). Así que eso ha consumido la mayor parte de la energía para concentrarme en las lecturas. Lo cual es un buen síntoma. Me permitió leer libros que SÍ quería y disfrutarlo casi de un modo pausado,. Al final no llegué ni a veinte libros. ¿Eso es malo? Desde luego que para nada.
Libros que leí hasta la mitad del año
Buscándote de Verónica Granata:
Una lectura súper ligera que disfruté demasiado y creo que, sin darme cuenta, terminé en pocos días. Fue la primera lectura del año y, de verdad que, no me arrepiento para nada.
Capítulos cortos, personajes queribles, una trama envolvente y un final intrigante. Tuvo todo lo que se necesita en verano. Enseguida compré los siguientes dos libros y recién hace poco decidí leer el segundo. Seguramente será la primera lectura del 2025. ¡Increíble lo rápido que pasó el año!
Perdidos: El valle de las luces de Lourdes Vera Rueda.
Fue uno de los librazos—no esperado— del año. La lectura fue tan buena, que abandoné otras lecturas pendientes como Infundio y Moneda, así que como verán me mantuvo enganchada de tal modo que no pude soltarlo hasta terminarlo.
Amé sus personajes, el ritmo de la historia y a pesar de haber leído la versión en digital, estoy deseando comprar el físico. Fue una de las colaboraciones con Creativa Servicios. Una de las últimas. ¡Y amé!
La llave del tiempo: los alquimistas ancestrales de Melisa Iwasita Astorga.
Esta fue otra lectura que, aunque me llevó un tiempo terminarla, disfruté un montón. Creo que pasé del género cotidiano al fantástico tan rápido que ni siquiera importó.
Lo bueno de los libros de Mel es que, además de ser adictivos, tienen mundos complejos y un excelente desarrollo.
Llegamos a abril y mi lista de pendientes, tanto autores/colaboraciones y libros que me interesaban, no lograba ni siquiera engancharme. Fue aquí donde me atoré y me costó seguir un ritmo de lectura, tanto que dejé varias lecturas y las leí en cámara lenta, por ejemplo Moneda que, siendo una de mis mejores lecturas porque amé la historia, no la terminé hasta mayo.
Moneda: trascendencia del mañana de Valentina Urzorskis.
¡Qué librazo! Lo que amé, disfruté y esperé para terminarlo, no tiene precio y vale cada página. ¡Me lo hubiese tragado de no ser que no quería terminarla!
Este libro se convirtió en el top de mis mejores lecturas del año. ¿Por qué? Simplemente porque disfruté la historia de principio a fin. Le tengo tanto cariño que solo tengo buenas experiencias. Eso no significa que el resto de las historias que leí fueron malas, todo lo contrario, ninguna lo fue.
Este año también fue bueno en lecturas que se fueron de mi zona de confort. Como es el caso de las antologías Antifacistas de Petricor Ediciones. Ambas lecturas fueron enriquecedoras y me abrieron la cabeza tanto que de verdad eran lecturas necesarias. Son joyitas que siempre releeré por simple placer y crítica.
Libres como el fuego de Julián Contreras.
Continuando con lecturas fructíferas, la novela de Julián C, fue un verdadero goce literario. No solo por la complejidad de la novela, sino porque la narrativa lo amerita. Fue mi segunda mejor lectura del año y que, por supuesto, se quedará entre las mejores lecturas de independientes.
Política, historia, mujeres empoderadas, creo que tiene todo para ser un libro que llevás todo el tiempo y lo releés para encontrarle significaciones nuevas.
Libros que leí en la segunda mitad del año
No digo que las lecturas de los últimos meses fueron malas, pero sí que me costó leerlas de corrido, así que, digamos que el resto son lecturas menos trabajosas, pero igual de placenteras.
Cuando hable el viento de Erika Wolfenson.
Un libro que leí porque necesitaba desconectarme de lecturas pesadas. Entre medio avancé con Infundio y Una maldición oscura y solitaria, pero CHEV, fue esa lectura ágil y fresca que necesité para descontracturar. ¡Y vaya que funcionó! Después pude seguir leyendo otros libros con mejor ritmo.
Una novela romántica, con secretos y una narrativa atractiva y adictiva, Eri siempre tiene esa magia en mí. Sus libros son inolvidables.
Tabú de Nicolás Manzur.
En paralelo a Luces de septiembre, una relectura que retomé, leí esta noveleta que me dejó más que risas y aprendizajes, conocí así un nuevo autor y una joyita que también me sorprendió. ¡Ahora necesito leer el nuevo libro de Nico! Tal como imaginé, fue una lectura entretenida y muy hot, lo justo para leerla en menos de una semana. Aquí es donde empecé a usar Bookmory. ¡Qué aplicación del bien!
Luces de septiembre de Carlos Ruiz Zafón.
Una relectura—o más bien, una lectura que retomé después de diez años—. Un libro que me había bloqueado en su momento y ahora podía continuar la lectura como si redescubriera a un autor. Carlitos, para los que saben, es de mis autores favoritos. Así que, además de leerlo en una fecha importante, me hizo llorar a mares y sin dudas, se convirtió en la mejor lectura del año.
Últimas lecturas: autores que encontré en Threads.
En la plataforma nueva de Instagram me permitió encontrar escritores independientes que no había podido hallar en otra red social. Por lo que, parte de estos autores seleccionados, serán mis lecturas del 2025 y lo que fue noviembre/diciembre. Como fue La mujer del pijama de Paloma y Soldado de juguete de Mariano Cointte. Ambos fueron libros que me sorprendieron para bien y que leí de una sentada. Súper cortos y con temáticas bien trabajadas.
Hijos del destino: Legión I de Leandro Nesterczuk.
Culminó el año lector como otra de las joyitas que amé.
No solo me fascinó el mundo que creó el autor, sino que, me decidí por comprar el libro porque necesitaba tenerlo en mi estantería. Así que fue una compra súper meditada y excelente decisión.
En definitiva, 2024 fue un año extraño en cuestión de lecturas. No puedo decir que fueron pésimas elecciones, porque no fue así, pero tampoco fueron tantos los libros como los que esperé leer. Así que el año entrante me depara como un verdadero desafío y lecturas pendientes.
Con esta primera entrada, les doy la bienvenida a mi blog, el refugio de Miyu, el rincón para compartir mis pensamientos, críticas y libros que llevo en el corazón de bibliotecaria.
Buen comienzo de año, ¡los leo en comentarios!
¿Cuáles son las lecturas que esperan para el 2025?
Miyu G.



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